jueves, 4 de marzo de 2010

Compasión en lugar de lástima

Amadas crayolas,

Una de las cosas que la vida me ha enseñado, es comprender la diferencia entre sentir lástima por la circunstancia de mi prójimo y sentir compasión.

Desde mi punto de vista, sentir lástima es unirme al sufrimiento de alguien; sufrir junto con el. Y no creo que esto sea bueno ó malo, pero no encuentro que sea constructivo. Por otro lado, sentir compasión, lo entiendo como intentar comprender el sufrimiento de alguien y simplemente acompañarlo, haciéndole saber que estoy ahí para ofrecer lo que dentro de mis posibilidades pueda serle útil.

Algunas veces, solamente es acompañarlo en un silencio compartido. Otras veces es escuchar intentando no juzgar. También puede ser, dar un punto de vista cuando es requerido, en fin, estar ahí aportando lo mejor de mí, consciente de mis limitaciones que mi condición humana posee.

Tal vez recuerden a mi pequeño amigo Mark, que hace 4 años dió su salto cuántico a través de una enfermedad llamada leucemia. Muchos de ustedes como siempre, me apoyaron difundiendo la solicitud de donativos para que su familia lograra solventar los gastos de un transplante de médula.

Mi amigo Rafa Covarrubias hizo una generosa aportación que hasta el día de hoy, agradezco desde el alma. La misión de Mark en éste plano, terminó antes de que se pudiera llevar a cabo este transplante.

¿Para qué, Mark compartio con nosotros, menos de una decada esta linea en el tiempo? Para dejarnos diversas enseñanzas a quienes tuvimos el privilegio de conocerlo pero también para regalarnos una importante fundación que ayuda a los pequeños que como el en su momento, hoy sufren la compleja circunstancia de vivir con cáncer.

La fundación lleva su nombre y puedes conocer más sobre ella en www.fundacionmark.org

Hoy comparto contigo mi enriquecedora experiencia para invitarte a que participes con tu granito de arena.

A las 9:00 de la manana, Adriana y yo llegamos a las oficinas de Fundacion Mark para hacer una visita a niños enfermos de cáncer, en uno de los hospitales en dónde Fundacion Mark tiene un espacio establecido. El equipo de voluntarios dirigido por la mamá de Mark quien encabeza el patronato de dicha fundación nos llevaron hasta el hospital.

Aproximadamente 8 habitaciones con 8 camas en cada una de ellas, son ocupadas por casi 30 pequeñitos. Las habitaciones están divididas en dos áreas. Oncologia, en donde se encuentran niños que tienen algún tumor localizado en algún área de su pequeño cuerpo y hematología en donde se encuentran niños que el cáncer se localiza en el torrente sanguíeo.

La tarea es llevar esparcimiento, alegría y amor a estos niños para intentar desviar su foco atencional de su dolorosa y complicada enfermedad.

Los niños que pueden salir de sus habitaciones, se acercan con su característica mirada curiosa y su increible capacidad de asombro a pesar de su circunstancia.

Algunos niños se sienten tan agotados ó son presas del terrible dolor, que prefieren realizar su juego ó manualidad en su cama. Los debotos y amorosos padres comparten con esperanza y una pequeñita chispa de alegría la actividad recreativa.

Nunca habia vivido tan de cerca lo que este abominable monstruo devorador puede causar en un pequeno ser que te mira con dolor, tal vez buscando la respuesta al porque y para que de su destino pero que al mismo tiempo te agradece y te invita a que compartas el creativo y mágico mundo del juego y la diversión.

Una pequeñita de 9 anos, realizó su mejor esfuerzo para llegar hasta el lugar de juego pero era tal su malestar que nos pidió la acompañaramos de regreso a su habitación. Mariana, nuestra lider de voluntarios me asigno dicha tarea, así que mi nueva amiguita y yo, caminamos con calma hasta su habitación.

Una vez en su cama, juntas realizamos la manualidad. Durante las 3 horas que compartimos la actividad, vomito 5 veces y nunca dejo de quejarse del dolor pero tampoco nunca se rindió. Se necesita ser una guerrera para vivir con gallardía una enfermedad como la que ella tiene.

Me habló sobre su familia, sobre sus gustos, sobre sus sueños, sobre sus planes. Ella junto con su mamá esta tomando un curso para certificarse como risoterapeuta, dice que cuando logre vencer el cáncer, quiere ayudar a las personas enfermas.

Reímos y lloramos y también destrozamos el material de la manualidad, intentando sacar ambas, nuestra ira contenida, siempre de una manera divertida. En un momento me sentí una pequeña alumna frente a una gran maestra que a través de una intensa terapia, me ayudaba a vencer mis miedos y superar mis frustraciones.

Yo te invito a que navegues por la página y si esta dentro de tus posibilidades, hagas un donativo ó te incluyas en alguna de las visitas y si de alguna manera sientes el llamado por esta causa, te unas al equipo de voluntarios.

Gracias, gracias, gracias por formar parte de esta cadena de difusión para dar a conocer lo que podemos hacer por nuestros niños de El Mexicanito, nuestros hermanos Saharahuis ó nuestros pequeñitos enfermos de cáncer.

Que la paz habite en ti en todo momento.

Laura