domingo, 10 de enero de 2010

52 segundos

Crayolas,

Hoy 9 de enero de 2010, he vivido una de las experiencias mas intensas de mi vida y se que si mi amiga Mago estuviera aquí, me diría que siempre digo lo mismo lo cual me lleva a reflexionar sobre lo afortunada que soy al tener una vida con tantas experiencias que me hacen sentir viva.

Como tantas veces, quiero compartirlo porque es tan grande, que necesito darle salida y repartirlo o moriré explotando como un globo que excede su capacidad.

Para compartir 52 segundos del día de hoy, es necesario narrar los antecedentes ya que no conozco el lenguaje para describir lo que en esos segundos me sucedió.

Hace muchos años que me refiero a los indigentes como mis amiguitos y es que tengo un especial interés por el estilo de vida de estas personas. Los he observado y busco sus miradas. He encontrado miradas perdidas, alejadas de su principio de realidad, simplemente deambulando por las calles; también he reconocido aquellas que son inteligentes pero malvadas, algunas de ellas han sido condescendientes y sabias, como plantadas a propósito para cuidar de los otros indigentes.

Hay un personaje en particular que adopte como “Mi amiguito”. He sido testigo de varios momentos de su cotidianidad durante los últimos 6 años. Su territorio esta ubicado sobre el camellón del circuito interior, a la altura de Río San Joaquín.

Debido al intenso transito de la zona, muchas veces lo he podido observar hasta por 5 minutos y me he percatado de que le gusta mirar el periódico y no me sorprendería que le guste leerlo; su armario esta compuesto por bolsas plásticas del súper, que ata a la malla ciclónica y tengo la sensación de que las clasifica según su contenido. En invierno todo lo guarda bajo los pilares que sostienen la parte elevada del circuito. Y una de sus bondades es mantener limpia una buena área del camellón pues recolecta toda la basura que los automovilistas y vendedores ambulantes generan.

Mucha gente pensara que lo único que hace es llevarla toda a su territorio y crear una especie de basurero, yo creo que el consume toda esa basura que forma parte de su hogar.

Un día que pase por el lugar, me di cuenta de que estaba defecando y esto va a sonar espantoso para muchos, pero lejos de sentir repulsión tuve la sensación de que había compartido una intimidad extrema con aquel personaje.

Se convirtió en alguien tan especial en mi vida que esta en mis oraciones y muchas de mis meditaciones se las he dedicado a el. En las noches de invierno que son dolorosas, encuentro alivio al pensar en lo poco que requiere mi amigo para existir, valorando la comodidad y calidez de mi cama.

Muchas veces tuve la intensión de llevarle comida, ropa o cobijas pero antes de hacerlo me preguntaba si no era mi soberbia y ego tratando de llevar ayuda donde no la han solicitado pues todos somos responsables de la manera en que deseamos transitar por esta línea del tiempo. Además como suele suceder cuando actúas desde el ego, al principio le llevaría algo cada mes y después me olvidaría o no seria una de mis prioridades y tal vez ya habría creado una expectativa en mi amigo que se vería frustrada ante mi abandono. Otra posibilidad era que el se sintiera invadido porque lo que para mi es un espacio publico o un tramo de camellón, para el representa su territorio o tal vez deba decir su hogar, en fin, decidí que lo único que ayuda y no daña al prójimo, son las oraciones y el amor incodicional a distancia, así que hasta hoy, es lo único que le había regalado a mi amigo.

Otra cadena de acontecimientos que es importante contarles antes de compartir mis 52 segundos es la siguiente:

En el mes de diciembre de 2009, en un lapso de 20 días, fui testigo de la muerte de 3 de mis amiguitos. Asumo que fue el frío quien les abrió la puerta de la trascendencia. El común denominador era que todos estaban boca abajo. La primera, una mujer mayor; en la escalinata de una iglesia, la policía y algunas personas la rodeaban; el segundo amigo, yacìa sobre la fuente que esta en la entrada al circuito interior si vienes de ejercito nacional y la ultima la ví en el parque que se encuentra frente a Plaza Satélite. También la policía y ambulancia estaban presentes.

Debido a que muchas veces pienso en las razones por las cuales mis amigos viven en esas circunstancias, me afecto de manera especial el hecho de haber visto a estas 3 personas en tan corto lapso de tiempo, supe que se trataba de una señal y como siempre, esperaba intrigada pero entusiasmada, el significado en el tiempo perfecto.

La respuesta llego ayer vienes, 8 de enero. Y esta será mi ultima experiencia narrada antes de contarles sobre mis 52 intensos y maravillosos segundos.

Necesitábamos entregar unas muestras a dos de nuestros clientes, ambos se encuentran en la zona de Polanco. Adriana manejaba y cuando pasamos por la casa de mi amiguito, me di cuenta de que estaba acostado de lado, con su carita sobre sus manos, sin cobija y yo asumí que tenia mucho frío. Eran aproximadamente las 2 de la tarde pero la temperatura era baja y empezaba a llover.

El estomago se me encogió y el corazón me palpito a un ritmo acelerado, puedo asegurar que si lo hubiera visto boca abajo le habría pedido a Adriana que parara el auto para asegurarme de que estaba vivo.

Le comente a Adriana que esta vez si deseaba llevarle una cobija porque el frío de este invierno ha sido muy intenso y ella me comento que justamente tenia tres cobijitas ligeras que tenia para donar y me ofreció llevarme al día siguiente.

Aquí entonces lo que deseo compartir. Solo fueron 52 segundos, pero fue un momento eterno que me ha transformado.

Después de la comida de cumpleaños de nuestra amiga Marychuy, Adriana cumplió su promesa y aun cuando jugaba su equipo favorito y llovía, me llevo con cobijas en mano hasta la casa de mi amigo.

En el camino, poco antes de llegar, impuse en las cobijas de mi amigo, símbolos Reiki y toda la energía positiva y amorosa de la que soy capaz de generar.

Adriana detuvo el auto frente a la casa de mi amigo.

Sentía que el corazón se me salía del pecho y la adrenalina comenzaba a invadir mi cuerpo.

Baje del auto, atravesé la calle y me acerque de la manera mas respetuosa y cuidadosa posible.

Estaba a tres metros de mi amigo que dormía placidamente sobre una cama de periódico y envuelto en una especie de capullo de plástico negro, mi imaginación y creatividad viaja a la velocidad de la luz, así que en instantes tuve la fantasía de que aquel ser envuelto en ese capullo de plástico negro un día se convertiría en un ángel luminoso y hermoso.

Por un extremo se asomaba su cabello lleno de rastas y por el otro su pantorrilla desnuda y su piecito dentro de algo que alguna vez fue un zapato tenis. Seguramente olía muy mal debido a su inexistente higiene personal y el montón de basura que compone su casa pero para mi fortuna perdí casi todo el sentido del olfato y visualmente era una poesía. Me invadía la emoción de estar tan cerca de mi amigo después de tantos años.

Le grite tres veces: “Hola Amigo!”... “Buenas noches Amigo!” … “Amigo, estoy aquí!” pero no despertó.

Me acerque caminando despacio pero el miedo se apodero de mi y una voz interna, de esas que te impiden vivir en amor, me decía: “Cuidado!, que tal que despierta y te ataca! O que tal que te sale una rata y te muerde! O tal vez te puedes contagiar de algo mortal!”

Para este momento mi corazón ya no quería salirse del pecho, casi no latía de hecho.

Vencí el miedo y di un paso más. Lo mire y en mi mente se aglutinaron todos los recuerdos de los cientos de veces que lo había visto a través de la ventanilla del auto y visualizado en mis meditaciones.

El amor volvió a surgir y ya estaba a un metro de distancia. Comencé a tararear un arrullo de cuna y extendí la primer cobija. Aunque mi intención era la de arroparlo, la verdad es que casi aventé la cobijita sobre su pierna desnuda; seguí arrullándolo y aventé la segunda cobijita sobre su cintura.

En el momento en que caía sobre su espalda la última cobijita, levanto la cabeza sin sacar los brazos del capullo y entonces sucedió.

Me miro de una manera que no puedo explicar. Estábamos ahí, mirándonos y no se el, pero yo lo sentí todo de golpe. Como si juntara la primera vez que me acaricio mi madre, el día que logre patinar sin caerme, la noche que Santa Claus me trajo el mejor regalo, Experimentar a Dios en mi, Hacer el amor con el ser amado y sentirte correspondida, Avanzar en mi clase de Yoga, Leer a Schoppenhauer, Comer mi pastel favorito, Estar frente al Taj Majal, El amor de mi padre, Jugar Farmville, El día que mi sobrino Marco Antonio de 5 anos, me dijo “Te amo” , visitar el refugio de perros, Que Adriana me enseñara la importancia de unas estampitas de gallinita, Saber que soy valiosa, Vibrar en la frecuencia de mi color favorito, Ganar mi primer sueldo...

Aunque llenara 1000 hojas de los mejores eventos de mi vida no podría darle nombre a esta sensación nueva que su mirada me hizo experimentar.

Le dije en voz baja, que solo estaba ahí para arroparle y que tuviera menos frío y el asintió con la cabeza.

No dejo de mirarme hasta que llegue de nuevo al auto y antes de subirme me despedí con la mano y le mande un beso. Entonces volvió a acostarse y Adriana me trajo a mi casa.

No se como se llama, quienes son sus padres, como decidió vivir en estas circunstancias, no se nada de el, solo se que hoy tuvimos un amoroso encuentro que no voy a olvidar nunca y que tal vez no se repita. Se que yo quería darle algo y el me dio uno de los mas hermosos regalos que he podido recibir.

No creo en las casualidades. Para terminar con este escrito, les comparto que mi amigo Mauricio me presto hace mas de un mes una película que no había podido ver. Hoy decidí verla y estoy segura de que no la habría comprendido como hoy si no hubiera tenido mis 52 segundos de amor incondicional con mi “Hermano”

La película se llama “El increible Castillo Bagabundo” de Hayao Miyazaki. Es una joya y se las recomiendo.

Gracias por dejarme compartir y que 2010 sea un periodo de plenitud, éxito y amor para los habitantes de este planeta.

Con todo mi amor,

Laura Magdalena.

Pd. Mi Lap Top no tiene acentos ni la letra favorita de mi amiga Atenea, la letra previa a la “o”. Pido disculpas si incomoda leer el texto con tantas faltas de ortografía y mi mala redacción.

1 comentario:

  1. W0o0ow que maravillosa experiencia, me hace feliz saber que aun habemos personas que nos interesamos "desinteresadamente" por los demás, es verdaderamente increible esta experiencia, a mi me paso algo parecido, y ahora que te leo es que lo reafirmo.

    El castillo bagabundo de Howls es maravilloso, es ua obra de Hayao Miyazaki, lo admiro desde hace algunos años, por todo su trabajo, sueño con ir algun día al Museo Ghibli... y bueno espero ir pronto al DF y me gustaria compartir contigo alguas peliculas que tengo de el.

    Te reomiendo veas La Tumba de las Luciernagas, es conmovedora, pero se que te gustara a ti y a Adriana.... Un beso.

    MiDoRi NiShIoKa

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